La pirita es un mineral compuesto por hierro y azufre.
FeS₂ (bisulfuro de hierro)

De color amarillo latón y brillo metálico, tiene una dureza de 6 a 6.5 en la escala de Mohs y una densidad de 4,8 a 5,2.
Su raya va de negra verdosa a negruzca, un color que se obtiene al frotarla sobre una superficie de porcelana sin vidriar.
Con un sistema cristalográfico isométrico, presenta formas cristalinas (cúbica, octaédrica), octaédricas, también llamadas pirita sol (esferas o discos) o en formas piritoédricas o pirita arcoíris (con iridiscencias).
Su fractura es concoidea (en forma de concha).
Además es una piedra magnética por calentamiento, inflamable y libera vapores de azufre. Es conductor discreto de electricidad; insoluble en ácido clorhídrico y soluble en ácido nítrico.

Su nombre deriva de la raíz griega pyr (fuego), debido a las chispas que genera.
Su apariencia dorada ha llevado a que se la conozca como «oro de los tontos» u «oro de los pobres». Durante la fiebre del oro del siglo XIX, la pirita engañó a muchos mineros debido a su brillante color dorado y lustre metálico, similar al oro pero sin su valor económico.
Los avariciosos cazafortunas confundían este mineral con el metal precioso, lo que les generó una gran frustración al darse cuenta del error y a partir de entonces se empezó a relacionar con el engaño y la avaricia.

Con respecto a sus propiedades energéticas, se asocia con el poder de desviar energías negativas, ayuda a aumentar la confianza en uno mismo y la asertividad, el éxito financiero y económico, estimula la creatividad y la imaginación y es un manifestador de deseos conscientes.
Puedes utilizarla como amuleto llevándola en un monedero para atraer la buena suerte.
