Amatista

Hoy traemos este cuarzo, de origen magmático, un mineral de dióxido de silicio (SiO2), cuya característica tonalidad violeta se debe a la presencia de iones de hierro y a la exposición a la radiación natural durante su formación. 

Se encuentra en cuevas de rocas ígneas y metamórficas, a menudo en geodas, donde el agua saturada de minerales se cristaliza. 

Tiene una dureza de 7 en la escala de Mohs, lo que la hace duradera y resistente.

La palabra amatista viene del griego «Amethystos» que significa no borracho.
En la antigüedad solían utilizarla como antídoto contra la embriaguez.
Probablemente está creencia tiene sus fundamentos en la mitología griega y en el culto de Dioniso, dios del vino.
Una ninfa casta de nombre Amatista, perseguida por el dios, que la deseaba, suplicó la ayuda a la diosa Artemisa, quien para protegerla la convirtió en un cristal puro e incoloro. Dionisio, al ver lo que había provocado, tuvo remordimientos y como muestra de tristeza derramó el contenido de su copa sobre el cristal, que se tornó morado adquiriendo el color del vino.

Este mineral ha sido  considerado como piedra preciosa y tan valorada como el diamante hasta el siglo XVIII.

Fueron muchas las civilizaciones antiguas que apreciaban su belleza, la amatista era conocida ya en la prehistoria por los griegos, romanos y egipcios y se convirtió en un símbolo de riqueza y poder.


En la Edad Media fue muy utilizada en la elaboración de talismanes y hechizos mágicos por ser considerada como un amuleto para la preservación de la castidad y la sobriedad.


En la religión católica la amatista fue adoptada como la piedra del Obispo y aun hoy algunos obispos utilizan un anillo con esta gema.

Los descubrimientos de  depósitos naturales de amatistas en Brasil hicieron posible comprar amatista a precios mucho más atractivos. Aun así, el cuarzo amatista no dejó de ser uno de los minerales más codiciados en el mundo de la joyería y hasta hoy se utiliza esta maravilla de la naturaleza para hacer joyas y otros productos con piedras de amatista.

Su color morado es el color de la espiritualidad y por ello esta piedra está relacionada con el séptimo rayo del arcoiris,  lo que concede a este cuarzo un profundo significado esotérico. Está considerada como la piedra de la transmutación.

En la astrología la amatista es la piedra del signo piscis y como piedra natal está asociada a febrero.

Este mineral se puede utilizar para tranquilizar, ayudar en el desbloqueo energético, aumentar la capacidad de la memoria, aliviar tensiones físicas, emocionales y psicológicas disminuyendo el estrés ocasionado por distintos factores y fortaleciendo la mente.

Encontramos el uso de las geodas y drusas de amatista para harmonizar el ambiente.

También el Feng Shui utiliza sus propiedades energéticas para decorar ciertas áreas de la vivienda.

En lo que se relaciona con el concepto de los Chakras, centros de energía vital del cuerpo, está vinculado con el sexto y el séptimo Chakras.

Podemos decir que la amatista es la piedra de la fuerza psíquica, capaz de aguzar la mente, la intuición y de fortalecer los dones espirituales. También es una potente aliada de la concentración y de la meditación.

El empleo de las propiedades de la amatista para beneficiar a los Chakras se realiza con el uso de pulseras de amatista, colgantes o abalorios de este mineral ya sería suficiente para lograr el beneficio que aporta esta piedra.

Una gema de calidad tiene que ser limpia, de color profundo, totalmente transparente.

El ideal para una pieza decorativa de amatista es que sea mantenida al abrigo de la luz y protegida del polvo y de la polución.

Una amatista expuesta a la luz directa año tras año pierde intensidad de color y se apaga.

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