Lapislázuli

El lapislázuli (del latín lapis, ‘piedra’, y del árabe clásico lāzaward, proveniente a su vez del persa lağvard o lažvard, derivado del sánscrito rājāvarta, ‘rizo de rey’ o cianea es una gema de un característico color azul ultramar.

Una roca metamórfica compuesta principalmente por el mineral azul llamado lazurita (Na₆Ca₂(AlSiO₄)₆(SO₄, S, Cl)₂) y otros como la pirita (que forma vetas doradas ssociadas a su valor) y la calcita (que crea manchas blancas en detrimentodesu valor). También puede incluir otros minerales como la sodalita, augita, mica y diopsido, enstatita, mica, hauynita, hornblenda y nosean. 

Origen y formación:
El lapislázuli se forma bajo altas temperaturas y presiones a partir de la transformación de rocas preexistentes, generalmente en el mármol cristalino. 

La calidad y el valor del lapislázuli se determinan por la intensidad de su color azul y la presencia de pirita dorada. Las piedras de lapislázuli más valoradas suelen tener un azul profundo y uniforme, con pocas o ninguna mancha de calcita. 

La piedra Lapislázuli fue encontrada por primera vez en la montaña Hindu Kush, ubicada en Afganistán. Se considera una piedra semipreciosa. 

En la mitología sumeria está relacionado con la diosa del amor, la fertilidad y la guerra Inanna. Ella portaba joyas de lapislázuli y su trono estaba decorado con dicha piedra.

Por otro lado, en el antiguo Egipto, se asoció el lapislázuli con el Ojo de Horus, símbolo sagrado de protección, curación y regeneración.Se utilizó en la máscara funeraria de Tutankamón (1341-1323 a. C.).
También se asociaba el con el dios Ra, deidad del sol vinculada a los cielos. El profundo color azul que el lapislázuli posee se relacionaba con el cielo diurno y la protección que brindaba el sol durante el día.

En la cultura griega, Zeus se asociaba con esta gema ya que su color simboliza el cielo y el poder divino, por lo que poseía un carácter sagrado en las ofrendas y amuletos para invocar la protección de los dioses olímpicos.
A su vez se vinculaba el con la diosa Atenea, diosa de la sabiduría. Los griegos le atribuían a esta piedra propiedades clarificadoras de pensamientos así como la capacidad de aumentar y potenciar la sabiduría.

Por último, me parece interesante mencionar que en la antigua Persia el lapislázuli se utilizaba en amuletos protectores para evitar el mal de ojo y atraer la buena suerte tanto en batallas físicas como espirituales. Esto se debe a que la piedra representaba el cielo y la luz.

A finales de la Edad Media, Europa comenzó a importar lapislázuli para molerlo y convertirlo en polvo para elaborar pigmento ultramar.

El lapislázuli se usa en joyería para crear collares, anillos, pulseras, pendientes, broches y gemelos, aprovechando su intenso color azul, las inclusiones doradas de pirita y su fácil talla. Se monta comúnmente en oro o plata para realzar su belleza natural, pero también se combina en diseños vanguardistas con materiales como acero o cerámica.  

El lapislázuli posee propiedades que
combinan el ámbito físico, mental y espiritual. Físicamente, se le atribuyen efectos antiinflamatorios, purificadores y de alivio para dolores de cabeza, además de beneficiar los sistemas inmunológico, respiratorio y de la garganta. 

A nivel mental y espiritual, se considera una piedra de sabiduría, comunicación, autoconocimiento y protección, que ayuda a liberar tensiones, calmar la mente y potenciar la intuición y creatividad. 

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